viernes, 24 de junio de 2016

América latina. Dos hechos que la definen.


Dos acontecimientos que dejan su impronta en la historia. La primera, es la que se llevó a cabo en República Dominicana en la cumbre de la OEA. La reunión llevaba por tema un tema de suma importancia para el continente y sobre todo para el planeta y que tiene que ver con los cambios climáticos..., sin embargo, el secretario general de dicha organización se empeñó en llevar a cabo la agenda del gobierno gringo para Venezuela, la Carta Democrática, o dicho de otra manera, solicitar a la OEA la intervención militar y que dé el visto bueno a la intervención en territorio de Bolívar y eso supone violentar la soberanía ya que dicha solicitud solo la tiene que hacer el presidente del país.


No estaba en la agenda pero, se debatió y si, el triunfo fue del sentido común y la solidaridad. 19 votos a favor de continuar con la propuesta de diálogo que lleva a cabo UNASUR desde hace semanas.., 12 en contra, 2 abstenciones y una ausencia. Quienes votaron a favor de la intervención son los que de alguna u otra manera siguen los dictamines del imperio y por el otro lado los que dijeron No y si apostaron por el diálogo, son los que representantes de los países que por dignidad, independencia y justicia social  no permiten que la soberanía de cualquier país de la región – en esta caso la de Venezuela -  sea violentada sin atisbos ni subterfugios esta carta es una de ellas. Triunfó, pues, la dignidad de los pueblos que luchan porque se respete la dignidad de los pueblos de la Patria Grande.

La segunda y no menos importante, la firma del cese al fuego - en Cuba - por parte de las FARC-EP y el Gobierno de  Colombia. Tanto Cuba como Venezuela fueron los que desde el principio apostaron por dicha firma. Es en territorio cubano donde se han llevado a cabo las largas y extensas reuniones para la negociación de dicho acuerdo. Fue el presidente Chávez el que tanto directa - e indirectamente - el que inició y fue un activo necesario para este estimar el corolario necesario a los encuentros y a las reuniones.  


Estos dos acontecimiento marcan pues una línea clara a seguir en un continente que, desde hace años viene apostando porque en la región sea una región de paz, aunque algunos se empeñen en ir poniendo palos a las ruedas  para que no llegue a buen término.

Dos alternativas antagónicas para la región que se enfrentan en el día a día en la diplomacia. Los que apuestan por continuar con las consideraciones del pasado y ver a América latina como un “patio trasero” y los otros que, desde la óptica de la soberanía de los pueblos apuestan por la construcción de una forma de vivir más digna para los pueblos de la Patria Grande. En estos dos acontecimientos ha triunfado la segunda opción. Son dos pequeños triunfos de la diplomacia latinoamericana que apuesta por la paz.


La realidad de américa latina, sin embargo, está marcada por las inquinas groserías del norte. No cesarán en su empeño de hacerse con el control absoluto de una región rica en materias primas. La lucha no ha sido ni será fácil. Tienen a sus aliados más racistas, xenófobos, lábiles y cipayos en la región. Las oligarquías latinoamericanas se aferran a sus comodidades y a sus privilegios y harán todo lo que esté en sus manos para que las mayorías sigan siendo los parias de la región.


El dinosaurio del pasado está herido, y está sintiendo que los latidos de su sinrazón, esa, de seguir imponiendo sus políticas económicas poco a poco se apagan y se dejan sentir por las venas de la historia...