sábado, 17 de octubre de 2015

12 de Octubre.

El silencio de un machaque ideológico que persiste aún hoy en millones de latinoamericanos que no terminan de saber quiénes son y de dónde vienen. Convirtiéndose así en presa fácil de la manipulación de los medios de comunicación que controlan precisamente, esos que se creen superiores a los verdaderos herederos de las culturas de américa latina. 
Es una fecha trágica para millones de latinoamericanos, millones de indígenas que pasan de celebrar algo parecido mas a un exterminio y etnocidio. Nadie percibe ese sentimiento con tanta cabalidad que aquéllos representan a millones de amerindios que lucharon y luchan todavía en silencio por mantener su cultura, su lengua, y sus tradiciones.
Con el paso del tiempo y por más que lo intentaron -y lo intentan- negar la presencia de los amerindios en nuestros días. Las burguesías racistas latinoamericanos esa negación cae como agua de borrajas en recipientes culturales que no terminan de hacer mella en las culturas originarias – y propias – de lo que hoy conocemos como Latinoamérica. Lo que se celebrará, en todo caso, es el día en el que “el Mal” hizo acto de presencia en el continente.
Podemos escribir – y describir – un sinfín de barbaridades de las que hicieron quienes iban y llegaron al nuevo continente en nombre de la corona y de la iglesia. Imaginarlas y describirlas, si duda que nos quedaríamos cortos. No nos alcanzaría, sin embargo, nuestra imaginación ni podríamos entrar en las siniestras y crueles mentes de quienes llegaron a practicar el infierno que les decían existía.
La iglesia y la corona…, son los responsables intelectuales del genocidio y etnocidio que se llevó a cabo una vez llegaron y se mantendría en los siglos posteriores. La iglesia dueña de una sabiduría siniestra de su tiempo tenía que argumentar y depositar una teología racista y xenófoba para justificar masacres y el etnocidio…, hacerles creer a los ignorantes, ladrones y criminales que viajaron en las tres carabelas que los autóctonos no tenían alma y debía de tratárseles como animales, solo así ellos expiaban lo que a los ojos de la iglesia no eran pecados: crímenes, masacres, asesinatos de niñ@s; indias violadas y asesinadas, ancianos, etc…, la ignorancia les hacía quemar y destruir templos, cultura. Que no se olvide que los primeros en viajar no eran más que ladrones y asesinos. Entre malandros y asesinos andaba el asunto.
¿Qué ha dejado en algunos latinoamericanos este mal llamado descubrimiento? Ha dejado un rechazo a las culturas y lenguas originarias de américa latina y que arrastran en el subconsciente cada uno de los que al día de hoy, siguen negando de dónde vienen, quiénes son…, hay sin embargo, millones que siguen resistiendo e insistiendo de que no tienen nada que celebrar. Todavía hay quienes creen que “estas gentes de estas Indias Occidentales, aunque racionales y de la misma estirpe de aquella santa arca de Noé, están hechas irracionales y bestiales[animales] por sus idolatrías, sacrificios y ceremonias infernales
Desde entonces esos millones siguen resistiendo pero a la vez soportante ese machaque oligárquico y burgués han sido – y sigue siendo – constantes. Si los antepasados lo vivieron y lo padecieron, hoy en día siguen siendo constante los insultos y los estigmas del pasado  la jerga de quienes llegaron. Ese lenguaje ha calado tanto en el subconsciente colectivo de muchos y persiste hoy en día, negamos instintivamente de dónde venimos, y lo más importante, qué corre por nuestras venas.
Estas son una de esas fechas de las que no se tiene nada que celebrar, no hay nada que hacer presencia en la memoria colectiva y aquél que lo haga, como es el caso de la corona española, lo hará porque es su manera imperial de recordar sus crímenes, porque de eso va el descubrimiento de américa. Eso es lo que nos recuerda a millones de latinoamericanos. El etnocidio es lo que nos atañe recordar, hacerla presente como memoria colectiva para no olvidar. Sólo así, podemos, resistir el embate ideológico de las oligarquías y burguesías lacayas y cipayas. Porque aunque no lo parezca fue y sigue siendo una lucha de clases el mal llamado descubrimiento.

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